por palabrasinaudibles

Hoy es 24 de diciembre del 2011 y quiero decir que me encanta este mes. No por el hecho de que sea Navidad, ni de que haya vacaciones, ni nada por el estilo. Sino porque ha llegado el momento de hacer un balance de mi progreso como persona durante el año. Pero esa es una reflexión que guardo para mí, aquí sólo quiero nombrar que me hice dos tatuajes en los que reflejo toda mi esencia y todo en lo que creo. No sé si algún día me arrepentiré, pero mi símbolo de «infinito» (ese ocho tumbado, que digo siempre) dice lo contrario.

De cualquier manera sí que os voy a decir por qué me gusta diciembre: por el mismo motivo por el que me gusta noviembre, es decir, el sol.

El sol bañando la mirada de la gente, que se encoje por el frío y guarda sus gestos más significativos en los bolsillos de sus abrigos. He de decir, también, que después de dos años de mantener este blog(con sus más y sus menos) he descubierto que hay gran parte de mi imaginación y la de otros. Leo los textos que he publicado y retrocedo a los momentos en que estaba escribiéndolos y retrocedo, a su vez, a las personas que me ayudaban a que se me ocurrieran mis maravillosas, y no tanto, ideas.

Hoy, 24 de diciembre quiero decir que espero seguir alimentando un poquito las vidas de quien lee esto de vez en cuando y que espero que disfrutéis del Sol que nos ayuda a volar cuando los días se hacen un poquito más duros.

Sin más me despido y os deseo felicidad, pero no solamente en esta época, sino siempre. Recordad «Stay golden».

Y siempre, siempre, rodad sin que nada os detenga.