Un último deseo

Dame un halo de esperanza, un abrazo con una mirada. Dame una última oportunidad y a cambio tendrás mi gratitud eterna. Venderé mi alma al Diablo y te serviré sin miramientos. 

Dame el espejo que necesito, esa vuelta de tuerca que todos anhelamos en nuestras vidas y un suspiro de imaginación. Dame una dosis de tortura ilimitada frente a esos seres de hielo despiadados y regálame un chute de anestesia. Pero sólo hasta que esta mierda termine. Hasta que esta plaga de farsantes se haya extinguido y se estén pudriendo sus mentes vacías.

Dame una patada y tírame al vacío porque la desilusión nos corroe y, quizás, allí abajo encuentre un mundo nuevo. Un mundo en el que las mentiras sean ocasionales y las verdades se claven como puños en las mentes de aquellos que aun vivan. Donde la curiosidad no mate algo y la ironía esté presente cuando recordemos lo que algún día fuimos o, de alguna manera, quisimos ser.

Dame un suspiro y regálame una sonrisa porque te juro que mi alma está en venta si eso hará que volvamos a vivir.

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