Relatos, descripciones y reflexiones

Etiqueta: Fuerza

Prisiones

Abro los ojos en medio de una pesadilla nocturna, en otra noche de inseguridad y una leve rebeldía hacia lo que me ataca cuando menos espero. Estoy sangrando lágrimas que  escapan a mi control y no consigo quitarme la máscara que una vez fue parte de un juego de niños y ahora se ha convertido en una parte imprescindible de mi vida porque tengo un miedo inimaginable a ver la realidad.

Y esa presión que apenas me deja respirar cada vez que despierto a mitad de la noche hoy parece pesar más que de costumbre, la oscuridad y mis ojos anegados de lágrimas no me dejan ver qué pasa a mi alrededor y sólo me quedo con el tacto de las sábanas totalmente descolocadas en un mundo que ya no sé si es el mío.

Y soy tan vulnerable a esos golpes invisibles que ni siquiera me molesto en alzar la voz en una ciudad que, a pesar de su movimiento frenético, me parece desierta y me susurra que estoy abandonada a mi suerte.

Abro los ojos en medio de mi única pesadilla cuando ni siquiera he llegado a dormir y veo su cara desfigurada de rabia embistiendo contra mí y hoy decido que puedo estar sola pero que no conseguirá quitarme la vida; que conseguiré quitarme la máscara que me ha aprisionado durante tanto tiempo y que jamás volverá a hacerme daño.

Que algún día dejaré de sentir esa presión que cae sobre mi pecho y que mi corazón volverá a latir.

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Sensaciones

 

Vuelve.

Vuelve y arráncale de cuajo las pesadillas que le inundan a la luz del sol.

Vuelve y recuérdale qué os hacía caminar de espaldas en un juego absurdo que no tenía sentido si no estaba en él. Vuelve y sujétale cuando caiga; sabes que siempre fue muy torpe, incluso cuando más se esforzaba.

Vuelve y no dejes que te expulse de nuevo de su vida. Enmendad los errores que ya habíais intentado olvidar y, sin embargo, grabados a fuego en vuestras retinas.

Siente.

Siente el recuerdo de cómo erais. Conmoveos como cuando comprendisteis que teníais todas y cada una de las herramientas necesarias para poder arreglar todo lo que una vez estuvo estropeado.

Escucha.

Escucha y fluye junto a esa melodía que no para de vibrar en lo más profundo de tus sentidos. Notad el compás de los latidos de vuestros corazones sincronizados con tal perfección que supuran artificialidad.

Escucha, inspira y expira. Sentid cómo lo deletéreo se esfuma cuando estáis el uno junto al otro y rozáis un campo sobrenatural cuando vuestra respiración se encuentra y se entrecorta.

Escucha el sonido de esos pasos inseguros en sueños que necesitan de tu presencia cuando llega el ojo del huracán.

Miraos.

Miraos como nunca os habéis atrevido a hacerlo.

Devoraos en un encuentro de nostalgia incandescente sin perder un segundo más mientras el tiempo se detiene en un sinsentido y os observa la historia que se repite y que no evitaréis pues está escrito en vuestra piel.

Miraos como si jamás os hubieseis visto antes y redescubrid todo lo que ya sabíais pero nunca quisisteis dulcificar en palabras. Estudiad vuestras hazañas sin hablar, ved vuestras cicatrices en forma de silencios y pelead. Pelead juntos.

Vosotros contra el mundo.

Y alzaos vencedores. Declaraos imbatibles, inmortales, impensables. Porque seréis. Después de años de espera por fin existiréis y sorprenderéis a un mundo que quizá, por una vez, se declare culpable.