Relatos, descripciones y reflexiones

Etiqueta: Libertad

Algo parecido a la vida.

Me preguntaba qué era todo aquello.

Todo aquello que salía a presión, emanando los poros de su piel. De dónde surgía toda esa energía incomprensible que batía su cuerpo al tiempo que se mecía con la marea mientras el frío invadía todos sus sentidos.

Me preguntaba qué significaba el latido de ese corazón desbocado que no alcanzaba a comprender y me susurraba al oído si era posible que alguien que aclamaba que no tenía corazón podía esconder el más roto de todos, a la espera de que un toque de algo parecido al verdadero amor lo acariciase.

Todo aquello que presagiaba una mirada perdida en busca de una sonrisa amable o una reflexión rocambolesca sobre la forma de las nubes que ese día habían decidido dibujar en el cielo todo lo que todavía no alcanzaban a decirse.

Qué historia se escondería detrás de ese corazón inexistente, carente de lágrimas que llevaban demasiado tiempo sin ver la luz. Siempre pensé que llorar era la manera más bonita de sonreír de los ojos, incluso cuando estos ardían por una caída inesperada.

Intenté calmar su dolor con palabras que siempre fueron insuficientes. Intenté acallarlo marchando en silencio porque pensé que jamás me creería. Quién lo haría, al fin y al cabo no era más que una pequeña más bien despistada que pasaba más tiempo imaginando colores imposibles y sonrisas a medio pintar mientras me enamoraba de todos los gestos que me regalaba en sueños.

Y fueron los silencios los que le devolvieron las respuestas que tanto ansiaba, disfrazadas de algo parecido a la vida que merecía. Tan llena de libertad y de luz que ya no hacían falta los silencios calculados y, ni tan siquiera algo parecido al verdadero amor, pues ya lo era. Cada minuto, cada vez que respiraba era amor, y su risa cristalizada el diamante más bonito del mundo.

 

 

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Prisiones

Abro los ojos en medio de una pesadilla nocturna, en otra noche de inseguridad y una leve rebeldía hacia lo que me ataca cuando menos espero. Estoy sangrando lágrimas que  escapan a mi control y no consigo quitarme la máscara que una vez fue parte de un juego de niños y ahora se ha convertido en una parte imprescindible de mi vida porque tengo un miedo inimaginable a ver la realidad.

Y esa presión que apenas me deja respirar cada vez que despierto a mitad de la noche hoy parece pesar más que de costumbre, la oscuridad y mis ojos anegados de lágrimas no me dejan ver qué pasa a mi alrededor y sólo me quedo con el tacto de las sábanas totalmente descolocadas en un mundo que ya no sé si es el mío.

Y soy tan vulnerable a esos golpes invisibles que ni siquiera me molesto en alzar la voz en una ciudad que, a pesar de su movimiento frenético, me parece desierta y me susurra que estoy abandonada a mi suerte.

Abro los ojos en medio de mi única pesadilla cuando ni siquiera he llegado a dormir y veo su cara desfigurada de rabia embistiendo contra mí y hoy decido que puedo estar sola pero que no conseguirá quitarme la vida; que conseguiré quitarme la máscara que me ha aprisionado durante tanto tiempo y que jamás volverá a hacerme daño.

Que algún día dejaré de sentir esa presión que cae sobre mi pecho y que mi corazón volverá a latir.