This will be my own Bravado

Que lo que había pasado estaba olvidado, decía. Mentira.
Que la sangre le persigue silenciosa, incesante. Verdad.

Así que frente a estos dos dogmas se aferra a una realidad diaria algo deformada y que a veces provoca que lo primero se convierta en verdad y lo segundo en mentira.

A veces olvida el daño que le provocan aquellas palabras ya lejanas y, de alguna manera, ajenas a ella. Otras, las más, se pudro en el recuerdo de sus palizas verbales; a la par que destrozaba su autoestima acristalada.

No te imaginas cuánto dolía. No creerías jamás que el color de su ropa no era más que la carcasa que envolvía un mundo interior derruido. Que las palabras de su niñez resonaban en su cabeza porque ella sabía que había crecido para ser algo más que la muñeca de trapo de la persona más cobarde del mundo.

Ella sabía que su sonrisa quebrada jamás debió haber sido así. Que sus ojos no debían esconder más lágrimas y que esa carcasa sólo le protegía de sí misma.

Así que se aferra a una realidad deformada a su gusto mientras intenta huir de la sombra que persigue sus pasos. Mientras se enfrenta al mundo gritando que jamás volverá a recrearse en las cicatrices que un ser inhumano le regaló.

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