1.
por palabrasinaudibles
-¿Me quieres?
-Ya te he dicho que no.
-Pues no te creo, repítemelo.
-No te quiero.
-¡No te creo! ¡Mientes, mientes! – Le grita ella con los ojos llenos de lágrimas – ¿Y todo este tiempo has estado fingiendo?
-Sí – Le contesta él con la mirada impenetrable-
-¿Por qué? No, no puede ser verdad, ¿Qué hay de todas esas promesas que me hiciste, que nos hicimos? De aquélla vez en que me juraste que siempre estaríamos juntos…- Se le quiebra la voz, le tiemblan las rodillas, no puede pronunciar una sola palabra más, se le nubla el corazón…
-A estas alturas deberías saber que las promesas de amor nunca son de verdad.
Ella no aguanta más. No puede soportar que él la esté mirando con esa indiferencia. ¿Por qué? No lo entiende, él la salvó cuando estaba a punto de morir y ahora le arranca la vida que le dio a tiras de la piel. Se deja caer en medio del salón y solloza como una niña pequeña, por eso es lo que es, porque desde que él apareció ha vuelto a tener ilusión, a creer en la magia y a soñar con volar hasta tocar el cielo con solo dar dos pasos y un pequeño saltito que ha de elevarla hasta las estrellas que tanto anhela. Llora, las lágrimas no dejan de caer y él permanece frente a ella impasible pues no puede hacer nada, ha de marcharse y para que ella no le siga debe hacerle daño aunque ello suponga acabar con ella.
-No te preocupes, lo superarás -. Le dice mientras empieza a notar cómo su falsa firmeza está desmoronándose poco a poco
– Me voy.
-¡NO! – Chilla ella sacando fuerzas de ninguna parte – No, por favor, no te vayas, no te vayas…- Termina diciendo en lo que a penas es un susurro suplicante.
-Adiós.
Y lentamente se gira y se marcha, en silencio, ella ni siquiera escucha el sonido de la puerta al cerrarse. Se queda ahí sentada con lágrimas empapándole la cara, no tiene fuerzas levantarse pues él se lo ha llevado todo consigo y no le queda nada. Al otro lado de la puerta él permanece con los ojos negros, no hay ni rastro de sentimientos pero por dentro está furioso, se odia a sí mismo por ser tan cruel y por lo que acaba de hacer, mas no hay otra solución.
Ella permanece durante mucho tiempo ahí, hasta que siente que no puede llorar más, que las lágrimas se le han agotado, que su tristeza ahora va por dentro haciéndole notar hasta las entrañas. Muy lentamente se levanta, despacio, sin prisa, hay tiempo de sobra ahora que ya no tiene nada que perder ya que lo único que ama la ha abandonado aun sabiendo que eso la va a matar muy poco a poco. La muerte a veces puede ser despiadada.

es normal encontrarse tu vida dscrita por otros?¿ desd q te leo m parece q si, es q m siento tan identificado… Me encanta leerte preciosa, n dejes d escribir xk tendre q exarme a yorar y patalear com 1niño si lo haces jeje