Rosas

Te entrego mi rosa negra y mi rosa roja, la rosa de mi amor y la rosa de mi muerte. En tus manos está mi vida, moriré cuando tú así lo quieras; me entregaré a ti cuando tú lo desees. Te cedo mi vida, mi amor y mi muerte porque tú eres la persona por la que vivo y por la que moriría, porque tú eres la persona que me robó el alma y el corazón cuando posaste tus ojos sobre mí por primera vez.

Con esto no te hago una declaración de amor incondicional, con esto te digo lo que tú ya sabes aunque todavía no lo sepas en tu interior.

Me alejaré de ti, me iré a lugares recónditos, pero recuerda que tú siempre serás el dueño de mi vida, de mi amor y de mi muerte…