Relatos, descripciones y reflexiones

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Mi mundo paralelo

Busco un sitio donde poder dormir. Donde poder no signifique maldad o codicia. 

Quiero encontrar ese lugar en el que la inspiración sea la llamada de la vida que nunca tuve y que siempre busqué. Donde las flores tengan un color teñido de esa melodía que acompaña su sonrisa.

Busco un sitio donde los sueños sean el abrazo de una madre o el cobijo que te brinda una mirada conocida. Es un mundo en el que las risas están llenas de sinceridad y las lágrimas reposan en silencio sobre su mejilla.

Me afano por encontrar el sitio perfecto. Me peleo día tras día con mis demonios y con los tuyos. Soy una guerrera que se aferra a su libertad. Un alma perdida pagando el precio de la libertad, y su eterno castigo me hace sentir el peso del mundo en mis manos.

Esas cadenas me aprisionan pues soy su esclava. Esclava de la libertad, de la irracionalidad que me corroe. Soy la prisionera más invulnerable de este mundo porque estoy a su merced.

Busco ese lugar en el que la libertad me permita la felicidad que tanto anhelo, busco un mundo paralelo porque es ahí donde nuestros ojos habrán de encontrarse por primera vez. Busco ese lugar paralelo porque nuestras risas serán honestas y nuestras lágrimas una simple transición interminable.

Me permito esclavizarme hoy porque mañana dejaré de estrujar tu último suspiro miserable, plagado de culpabilidad y racionalidad.

Supongo que hoy es una de esas noches que se avecinan largas. Una de tantas. 

Una de miles.

Supongo que hoy es una de esas noches en las que podría ponerme a reflexionar sobre mis andanzas en este mundo o sobre la falta de originalidad de mis andanzas. Pero también supongo que hoy no es el día, no es la hora y no es el momento porque esto no es más que un sueño dentro de tu imaginación. Es una pesadilla diseccionando tu vitalidad. Tu subconsciente controlado por mi superyó mientras camino de puntillas para no perturbar tu sueño.

Imagino con certeza que no sabes que estoy aquí, siempre y cuando menos te esperas; tan silenciosa que a veces te permites el lujo de ignorarme. No intentes ponerme nombre porque no lo encontrarás, porque soy tu miedo, tu risa, tu dolor y tu locura.

Querría ser tu futuro y tu pasado pero no soy más que tu presente. Quiero darte la vida con la que nunca soñaste, quiero aprisionarte y quiero liberarte de tus ataduras.

Soy tus expresiones y la carencia de mis andanzas canalizadas en todo tu odio, pero quiero que seas todas mis andanzas curtidas en unas zapatillas de ballet, tan ligeras y delicadas como dolorosas.

No te las voy a contar porque hoy no quiero que leas mi historia, quiero que leas la tuya propia. Que extiendas la mano a lo desconocido y que sonrías esas tardes en las que, aunque llovía, el día relucía a través de tus ojos más que nunca

No me llames porque esta no es mi historia. Es el primer episodio de la tuya y hoy no ha hecho más que empezar.

 

Son cosas a medias

Se baña, se sumerge en el agua y cierra los ojos. Se deja llevar durante una cantidad de tiempo indefinida a cualquier otra parte y de pronto vuelve a la realidad y se mira las yemas de los dedos. Aun no se le ha arrugado la piel, menos mal.

Se levanta cada mañana a las seis y media porque dice que las seis sería demasiado pronto y el siete es un número que no le gusta así que ha escogido una hora medianamente ambigua. Todos los días hace frío y cuando sale de la cama nota cómo se hiela la punta de su nariz así que va a la cocina y se calienta un tazón de leche aunque sólo lo suficiente como para que no salga la nata y no se queme la lengua.

Se pasea por su piso pequeño descalza y a medio vestir. 

A medias, siempre a medias.

Fuma cigarrillos extra largos que nunca se acaba, no bebe y te mira de una manera gatuna. Siempre se escurre por los rincones, te observa con sus ojos esquivos y camina como si no tuviese prisa y cuando tú intentas agarrar su mano ella te advierte con una media sonrisa, de esas que no puedes soportar porque te parte, y no te atreves a pedirle que se quede contigo toda la vida si hiciese falta o sólo por capricho.

Te deja a media frase porque te das cuenta de que no hace falta hablar. 

Porque a veces un silencio completo vale más que tus medias frases, tus medios amagos y tus medias invitaciones. Y perdóname por haber dicho a veces. Quería decir siempre, así que cuando ella te mire y no te sonría busca el motivo y por una vez sed valientes porque de cobardes ya está lleno el mundo.

 

Prediction

Es insegura, imperfecta. Es contradicción, débil, caprichosa, totalmente inaguantable. Pero es absolutamente maravillosa.

Duerme muchas horas, más de las que debería y no le importa lo que digan de ella. Se pasea con una mirada distraída, sabe nadie dónde andará su imaginación. Su desbordante locura, a veces un poco absurda te invita a navegar con ella hasta el fin del mundo. Te pedirá que lo dejes todo atrás y cuando no aceptes se marchará sin volver la vista atrás y la echarás tanto de menos que no podrás soportarlo.

Entonces es cuando te das cuenta de cuantísimo extrañas sus ojos negros, su sonrisa y sus caprichos.

Te levantarás a medianoche y te preguntarás dónde anda, a quién intenta engatusar esta vez. Preguntarás pero ella habrá desaparecido de la faz del planeta de los mortales y cuando quieras recordarla te perderás entre los bosques sin saber porqué, observarás cómo fluyen los ríos sin detenerse y poco a poco volverás a sentir cómo te envuelve cada noche con su manto silencioso; su única creación perfecta y que nadie se atrevería a interrumpir…

¿Adivinas cómo se llama?

Locuras

Se escapa su sangre entre mis manos. Corre indomable a una velocidad de vértigo. Sus ojos vidriosos me atraviesan y no hay nada que pueda hacer, ya he terminado con sus ilusiones contradictorias, desesperantes, promotoras de una inminente locura. Lo he hecho bien, no me importa. No me arrepiento.

Su psicopatía me iba a llevar al límite, tenía que hacerlo, por su bien, por el tuyo.

Me estaba desquiciando y no era posible aguantar más. Me gusta notar su sangre, es fluida, fresca, incluso algo bello pero me produce, al mismo tiempo, tanto asco… Como si todavía siguiese con vida, como si pudiese volver a hablar y creo que me da miedo. Tanto que a lo mejor desgarro su piel hasta recortarla en pequeñas tiras.

¿Quién es ahora la pequeña psicópata?

De esas cosas q…

De esas cosas que odias un poco, pero cada día más y más. Y no dejan de aumentar y tú no dejas de ver cómo tu cuerpo se corroe  por ese gusano negro que recorre tu sangre y te ataca. 

Y tu corazón se desmiembra en miles de pedazos y no haces nada por evitarlo.

Porque tu única razón de ser es el odio, porque has olvidado lo que es querer y tu única meta es la venganza.

Olvídalo, sigue adelante. Recupera tu vida. 

No merece la pena.

Caos

«Hoy han pasado por mi mente unas cien ideas descabelladas. Primero he pensado que podía volar, luego que podría bucear durante horas sin coger aire. Después he pensado que si me tiraba de un puente volaría y cuando cayese al mar nadaría y entonces haría todo a la vez. Luego he pensado que soy libre de todo y de todos, pero cuando he cerrado los ojos me he visto a mi misma en un espejo.»

Un espejo que ha deformado mi imagen hasta un punto insano de inflexión fortuita, creando un desgarro en mis uñas rotas porque soy incapaz de mantenerlas y de ordenarlas.

Y es un espejo que me ha enseñado una verdad encriptada.

Una verdad desordenada y caótica. Como mi vida, como vuestra vida.

Como esto que unos sí y otros no, leéis. 

 Así que hoy os cuento que esto es una locura, un poco bizarra, pero deliciosa e imprescindible, que todos necesitamos. Porque no seríamos nada si no nos levantásemos todos los días y echásemos la vista atrás.

A mi de repente me apetece recordar aquel día en que me dijeron que el mundo se iba a pique. Que la realidad en la que vivíamos no era más que una mentira, creada por una sociedad tristemente hipócrita. Y recuerdo que de pronto todas las miradas eran esquivas y que sólo los pequeños seguían observando a su alrededor con curiosidad. Con una mirada cuya luz era real, en la que «la segunda estrella a la derecha» te llevaba a un lugar con el que todos soñábamos y que ya habíamos olvidado.

Entonces pienso que no tenemos porqué soportar todos estos balazos, no tenemos que reprimir a nuestra imaginación…

Porque  sólo nos tenemos a nosotros mismos, a nuestra imaginación y a todo aquello que parece ahora se infravalora. Y solamente tenemos que sonreír.

Aunque tengamos una vida desordenada.

Aunque todo sea un esperpento de lo que nunca fue. Y ese espejo, nos cuenta mil y una historias, diferentes y tan similares que apenas nos damos cuenta de que nosotros somos todas ellas. Porque nosotros somos ilusión y destrucción y cuando tú le diste la espalda rompiste su alma en miles de pedazos irreconciliables…

 

Permite

Permite que te acoja entre mis brazos. Permíteme acariciar tus lágrimas deshechas en pedazos de cristal. Dame tu consentimiento para trasladarte a un mundo en el que la felicidad no es un mito, un lugar en el que los pasadizos no te miran con sus ojos invisibles colmados de súplica.
Deja que el tiempo se pare, o que corra hasta que se agote y entonces todo quede en nada, será lo mismo. Cierra las manos y aguanta todo este infierno porque estoy llegando, ya sólo me quedan unos segundos para alcanzarte y, cuando lo haga, se que sonreirás y llorarás para que recoja el rocío de tu mirada.

Por fin serás feliz, habrás dejado de soñar. El tiempo se habrá agotado, la felicidad será una realidad, el dolor se habrá marchado y ordenarás que alguien sufra tanto como lo hiciste tú toda tu vida. Pues olvidarás el veneno en la mirada de aquel que se hacía llamar “ padre”, no recordarás a ese ser que te trajo a un mundo tan desgraciado como este y te obligó a someterte a la visión de unas palizas que podrían haber acabado con ella en cualquier momento, para luego defenderle al decir que ya no volvería a pasar.

Nunca más tendrás que pasear por oscuros callejones en los que algún desgraciado intentaría acorralarte para manosear tus caderas dulces y tu pelo peligrosamente suave.

Porque recuerdas aquella noche, ¿no es cierto? Te acuerdas de ese miércoles en que volvías quizá demasiado borracha para ser un día normal, y por casualidad diste con un tugurio que no frecuentabas, y tú, bendita y ya no tan inocente quinceañera te topaste con alguien que te pareció interesante. Un tipo que sin querer, o a lo mejor por cosas que el destino nos guarda, te envió una mirada que te encandiló y casi te obligó a salir tras de él hacia esa callejuela que os esperaba impaciente de rencor y de secretos a voces. Y al principio no te pareció que nada malo pudiese pasar, pero entonces él coló su mano entre tus piernas finas y tú descubriste una sensación de temor y deseo insaciable. Besó tu cuello elaborado de porcelana y enredó sus dedos entre tu pelo. Quisiste escapar pero no pudiste, y como salida de la nada una fuerza se apoderó de ti y de las yemas de tus dedos y conseguiste apartarlo de ti colándolos por su garganta hasta que se ahogó mientras él no dejaba de tocarte.

Encontraste el placer en el dolor, imaginaste sentirte como una diosa y cuando volviste a la realidad viste su cuerpo inerte en el suelo, sin vida, sin poder dar marcha atrás

Esa noche descubriste algo desconocido en ti y sé que lo recuerdas cada día, así que permíteme hacerme con tus peores pesadillas, dame permiso para llevarte a un lugar en el que los deseos y la maldad no son más que alucinaciones…

 

Rastros

Rondan cientos de ideas por su cabeza, perdidas y robadas; sumiéndole en el caos de si mismo. Corre como alma que lleva el Diablo pero no sabe de que huye y maldito el momento en que decidió mirar atrás.

Suma y sigue con una locura tras otra, incapaz de enfrentarse a sus malditos miedos, que rocían cada palabra que sale de su boca. Escupiendo gusanos henchidos de maldad. Loco de soledad, esculpido en la punta más afilada del cuchillo que atraviesa sus pulmones.

Y no importa porque de qué sirve si ya no le queda nada.

No le queda absolutamente nada y las ilusiones y todo aquello que en sus años más brillantes teñía sus ojos ha volado sin dejar más que un rastro de sangre. Oscuro y delicioso…

Luces y pensamientos diarios

Es una luz insostenible, débil y tenue. Le queda poco tiempo para apagarse y es tan ligera, tan ligera, que podrías sostenerla sobre tu piel como si fuese una manta fina, reducida a unas hebras doradas.

Y es tan pequeñita que te dan ganas de abrazarla con ternura, como si fuese a romperse en cualquier momento. Porque sus ojos te están diciendo adiós una y otra vez y eres incapaz de despedirte tú también, pues se te rompe el alma en pedazos y eres tan egoísta que no quieres llorar para que no te vea triste.

Y se apaga su luz. La miras, acaricias su carita rota de ilusión ante la nueva aventura que se le aparece e intentas contagiarte de su mismo entusiasmo pero es imposible…

Entonces ella abre esos ojos tan grandes que tiene, de un color verde terriblemente intenso, teñido de amarillo; y te dice que sigas soñando, que no pierdas la facultad de volar cada vez que abres tu cuaderno, ya demasiado desgastado, y empieces a escribir mil y una historias. Te dice que nunca dejes de saltar como una loca cada vez que suena esa canción que tanto te gusta y, te pide, que no dejes de sonreír con la mirada y con el corazón porque es ahí donde está la magia para vivir todos los días…

Y se marcha. Rompes a llorar, pero no puedes evitar sonreír porque sigue ahí. Empapándote con sus ganas de vivir.