Relatos, descripciones y reflexiones

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I kind of felt good that day

Seré tu cordura y tu locura.

Un espejismo que viajará contigo a la velocidad de la luz, a cualquier hora y en cualquier lugar. Nos encontraremos y nos tocaremos sin miramientos, sin detalles de descripción en una estación cualquiera mientras me apuntas con una pistola amenazando con arrebatarme la vida a gritos que se llevó el viento.

Seré aire en tu silencio, embargaré tus miradas arrebatadas de dolor mientras no dejas de apuntarme sin saber que tu única vía de escape somos mi paranoia espiritual y mi superyó.

Serás rabia, furia y detenimiento en un tiempo que sólo tú eres capaz de medir a la par que retrocedes a tu derrotismo habitual.

Me apuntarás cuando me mires a los ojos y verás en los míos el reflejo de tu condena perpetua hasta que la curiosidad sea más fuerte que tú y hables para suplicarme un segundo más en un mundo que no espera a nadie salvo a nosotros dos.

Y entonces, y solamente entonces seremos inmortales, no arrancaremos la furia, la ropa, perderás el revólver y la vida mientras nos devoramos eternamente en una estación sin nombre.

En un lugar cualquiera, un día como tal vez fuera otro. Sin futuro y sin pasado.

Breathe in

Tómate tu tiempo.

Cierra los ojos, respira hondo y deja que su esencia llene tu alma.

Tómate tu tiempo y no esperes a que se haya marchado para decirle que le necesitas a tu lado, que la mayoría de las veces le echas de menos sin saberlo. Cierra los ojos y que los recuerdos te lleven a aquellos días en los que la vergüenza mandaba sobre ti. Rememora esa terrible sensación y no dejes que ella te embargue, sino  que te empuje a tomarte tu tiempo para decirle que si hoy es un mal día mañana habrá otro mejor. No lo dudes.

Que sea aquella maldita la que te empuje a cambiar el mundo y no me refiero a que termines con el hambre mundial (aunque daría mi vida si ello fuese posible), sino a que seas consciente de que las personas vuelan pero nuestras palabras quedan grabadas a fuego en nuestra piel.

Respira hondo y, cuando su esencia te haya llenado, déjate llevar y otórgale una de tus maravillosas sonrisas. Una de aquellas que hacían que temblara el mundo porque tu alma resplandecía.

Tómate tu tiempo pero no lo pierdas, nadie te lo devolverá. Respira hondo y reacciona; no mires atrás si no es para aprender de todo lo que jamás te atreviste a hacer. Deja que la luz os bañe y dile que jamás permitirás que el tiempo pase sin que disfrutéis cada segundo.

 

Todo aquello que jamás escucháramos

«Que las palabras que nunca escuchamos queden patentes en nuestras almas.

Que tú y yo seamos el recuerdo de lo que nunca nos dijimos.

Que nuestras caricias y nuestros ojos se busquen cuando no sea necesario.

Que todo lo inaudible se convierta en susurros totalmente programados. Siempre y cuando, tú y yo hayamos dejado de ser lo que quisiésemos ser y asumamos lo que somos.

Que una copa a media noche nos lleve hasta el infinito o hasta donde se pone el Sol, el fin del mundo de Aslan y sus amigos tan reales como queramos que sean.

Que lo que nos digamos no sean más que mentiras drogadas de obscenidad social y tabúes sentimentales.»

Esto es lo que deberíais deciros cuando os encontréis una vez más entre humo de cigarrillos que jamás conseguiréis apagar en condiciones y tragos que mitiguen el dolor. Pero, como siempre, vuestra cobardía será quien tome el control y todas mis palabras seguirán sin ser escuchadas porque esto es lo que soy: invisibilidad elevada a su máximo exponente; la voz que resuena y que jamás os dignáis a interpretar. Soy odio y soy pureza indígena. 

Así que esta noche, cuando os encontréis, miraos. Desnudaos mentalmente y absorbed todo lo que jamás seréis

You better run

No se mentir. Ya lo he dicho. Soy la peor mentirosa que puedas llegar a conocer a lo largo de tu vida. Me traicionan las palabras, los gestos y las miradas.

No se mentir.

Y tú deberías saberlo ya, después de tantos años de mentiras lacónicas, totalmente desnudas de engaño. Pero no eres observadora, así que piensas que sólo miento, miento, miento y falto a tu verdad.

No se mentir y es mi peor defecto y mi mayor virtud. Tampoco se hablar, ¿lo sabías? Siempre me trabo y me tropiezo con mis propios pensamientos. Te provoco esa risa burlona y no te percatas de que tú eres la causa de la perturbación de mi mente.

Eres poder y eres mi verdad.

Tienes todo el control sobre lo que nos rodea y eres egoísta, pero no dejas de sonreír y me es imposible enfadarme contigo hasta el punto de desesperarme. Y siempre te quejas de que no te digo las cosas, pero no hago más que llevarte de la mano, kilómetro tras kilómetro mientras que te cuento un millón de historias que jamás me inventé.

Todo lo que seríamos si nuestra vida se conformase en risas

Y seríamos inmortales de tanto reír. Nuestra risa curaría todas las enfermedades del mundo, viviríamos 1.000 años más y no dejaríamos de reír.

Y seríamos las reinas del mundo porque nada apagaría el escándalo de nuestras almas carcajeadas y, a veces, destartaladas.

No miraríamos atrás y tampoco recordaríamos todo lo que nunca llegó a suceder mientras perdíamos el tiempo pensando que alguien llamaría a nuestra puerta para devolvérnoslo.

Nuestras lágrimas tejidas de invisibilidad serían de oro y nos encantaría sentirlas porque sería la risa quien las provocara.

Por una vez, por una mísera vez, tú y yo seríamos las personas más felices del mundo y dejaríamos de callar para, por fin, correr como alma que lleva el diablo.

Porque él fue quien nos vendió la fuerza para luchar y competir. Y buscar una vida en la que la risa nos coronase en la cima del mundo.

Que sea así o no

Que no te mienta pero tampoco te cuente la verdad.

Que no te diga la verdad porque su crudeza te duele más que si te mintiera.

Que no calle pero tampoco escupa una verborrea de sinsentidos que escapan a su control.

Que te mire pero  no lea tu alma.

Que seáis sinceros sin llegar a haceros daño porque pensáis que no os recuperaréis nunca y si eso es así la vida termina siendo un círculo vicioso de daño y perdón. Que pensáis más que habláis y  que vuestra cobardía alcanza límites insospechados ante vuestra falta de verdad. De esa que os hace tanto daño.

Que vuestros silencios son tan horribles que no los podáis soportar y que, de nuevo, os obligo a hablar y desnudéis el silencio que os ampara.

Viva la guerra

Por nuestras mentes, nuestras locuras y nuestras desmentiras: viva la guerra.

Viva la guerra de las mentiras rotas que se han convertido en verdades, a veces, algo espinosas. Por las cuales intentamos definir una realidad, a veces, un tanto bizarra.

Viva la guerra de nuestros corazones rotos. Esa guerra que nos hace continuar adelante tras una verdad espinosa y dolorosa que superamos día a día junto a ciertas sonrisas. 

Viva nuestra guerra paranoide, esa que nos hace reír descontroladamente para llevarnos hasta las lágrimas cuando una de esas sonrisas especiales nos arrancan un pedacito del dolor que podamos sentir.

Viva la guerra que libramos a diario, esa que nos empuja a luchar contra nuestros fantasmas y demonios. La que nos hace levantarnos y ver el Sol cada día para continuar junto a nuestras medias verdades, medias locuras y medias mentiras convertidas en realidades a veces no tan espinosas.

Viva la guerra de nuestro espíritu, en esencia bueno y a veces contaminado y cuya cura es cada uno de vosotros cuando sonreís.

Sus diferencias

Siempre me he considerado una persona diferente. No diferente «bien», sino diferente. En el aspecto más amplio de la palabra. Tampoco me refiero a que tenga alguna anomalía física o deformidades que resulten grotescas pero sí me he considerado extraña.

Nunca me ha gustado hablar mucho de mi misma, ni describirme, pero básicamente eso es porque si tuviese que hablar de mi no podría omitir a mis demonios nocturnos y, sinceramente, me dan demasiado miedo como para hablar de ellos.

A veces pensé que mi concepto de diferente se debía a simple cinismo (los que me conocen alguna vez me han sugerido que peco de cínica) y a unas ansias enormes de destacar pero, curiosamente, jamás me ha gustado llamar la atención. Así que no sé muy bien por donde empezar cuando digo que pienso que soy diferente.

Soy maniática ,aunque solamente con la hora, el resto de mi vida es un puto caos. Veréis, siempre me pongo el despertador a las seis de la mañana, me despierto y tras tomarme un café solo y sin azúcar vuelvo a la cama y peleo un rato más con mi paranoia surrealista. Cuando me despierto, esta vez de verdad, doy vueltas y lo primero que hago es mirarme en el espejo en busca de algún rastro del dolor que haya sufrido mientras dormía. Cuando estoy segura de que no me he autolesionado por culpa de mi mundo onírico, y después de ponerme el primer trapo que encuentre, deambulo durante un par de horas por calles que casi nunca reconozco. 

Cada día cumplo es pequeña rutina y el resto del tiempo lo empleo en mi trabajo, como cualquier persona «normal». Mi problema viene cuando hago amago de satisfacción hacia mi vida social. O más bien la falta de habilidad en mi entorno social. 

Es decir, me gusta el sexo, me gusta beber y, a veces, perderme en el inframundo social. Pero aquel que pretenda conquistarme con una sonrisa de plastilina que podría desconfigurarse con una frase mediocre que saliese de mi lengua viperina podría darse cuenta de que ha atacado a la persona equivocada. No me gusta que, cada vez que bebo más de la cuenta, piensen que soy el objetivo fácil de la noche. 

Detesto el recuerdo de mis demónios que se afanan por conseguir ejercer control sobre mí  y ello me hace diferente. 

Soy rara porque no sé quién soy. Porque sigo buscando la identidad que perdí nada más nacer y porque el café que me tomo a diario se traduce en una dosis de adicción a mis demonios oníricos.

Es una desastrosa tormenta de ideas

Extraigo mi sustancia, la disecciono y después la analizo para recomponerla pieza por pieza. Es mi rutina diaria y me permite rumiar tal o cuál cosa a la par que los días vuelan escapando a mi control mientras recorro la textura de su calidez.

Exprimo mis entrañas, escurro tus ideas y después las combino en una tormenta de ideas un poco desastrosas que nos hará reír a ambos. 

Nos levantamos día tras día, con más o menos ganas, dibujamos una corazonada en nuestra imaginación y así se nos va la vida con apenas tiempo para suspirar.

Y te recuerdo que no somos tan pequeños, que el mundo está a nuestros pies y que la mala suerte es de quien la busca. Y te digo que la vida puede ser maravillosa aunque a veces no nos demos cuenta.

Que los días como hoy no son más que el principio de una historia que resumo infinita, plagada de pequeñas dosis de inspiración sumadas a nuestra desastrosa tormenta de ideas.

Un último deseo

Dame un halo de esperanza, un abrazo con una mirada. Dame una última oportunidad y a cambio tendrás mi gratitud eterna. Venderé mi alma al Diablo y te serviré sin miramientos. 

Dame el espejo que necesito, esa vuelta de tuerca que todos anhelamos en nuestras vidas y un suspiro de imaginación. Dame una dosis de tortura ilimitada frente a esos seres de hielo despiadados y regálame un chute de anestesia. Pero sólo hasta que esta mierda termine. Hasta que esta plaga de farsantes se haya extinguido y se estén pudriendo sus mentes vacías.

Dame una patada y tírame al vacío porque la desilusión nos corroe y, quizás, allí abajo encuentre un mundo nuevo. Un mundo en el que las mentiras sean ocasionales y las verdades se claven como puños en las mentes de aquellos que aun vivan. Donde la curiosidad no mate algo y la ironía esté presente cuando recordemos lo que algún día fuimos o, de alguna manera, quisimos ser.

Dame un suspiro y regálame una sonrisa porque te juro que mi alma está en venta si eso hará que volvamos a vivir.