Todas las cosas que no dices en voz alta

por palabrasinaudibles

Te ríes, preguntas, comentas.

Le miras, desvías los ojos antes de que se dé cuenta de que te sonrojas. Callas brevemente, se te ocurre otra pregunta igual de (ir)relevante.

Te contesta, te sostiene la mirada, construye la conversación. Ve cómo te sonrojas de reojo, finge que no se da cuenta.

Le invitas a café, te dice que sí, no porque le guste. Es más bien al contrario, así que termina siendo más leche y azúcar que café.

A ti, a pesar de que te encanta y funcionas a base de un mínimo de 2 o 3 cafés al día, se te termina enfriando y abandonas la segunda mitad en la taza a su suerte. Lo normal.Te mira divertido, te vuelves a sonrojar. Esta vez no te escondes.

Anochece, le preguntas si no tiene prisa y te sorprende cuando te empieza a contar la historia de cómo decidió que la prisa se la podían quedar los que caminaban invisibles por la ciudad. Que él ya no la quería.

Ahora eres tú quien calla: funcionas a mil por hora, te pierdes en un recuerdo bastante vago de la última vez que anduviste con calma. Queda demasiado lejos. Vuelves a la realidad.

Y en la realidad de esa tarde te encuentras con sus ojos. Te mira sin sonreír, valora todas las cosas que no dice en voz alta.

Las que no pertenecen a una noche en la que todas esas ideas están de más. Las que realmente son irrelevantes mientras que sigáis pudiendo sostener las miradas que aún no han descubierto los secretos que guardáis en las entrañas.

Y todas las cosas que no decís en voz alta se quedan suspendidas en el aire.

Esperando al momento perfecto para brillar y que os deshagáis de las armaduras.