Divina la gloria
por palabrasinaudibles
Me deslumbró la sencillez de su sonrisa. No esperaba nada, no tenía expectativas y lo único que importaba era que estábamos vivos.
Éramos divina gloria de la vida, del Sol cegando nuestras miradas cargadas de suspiros invisibles en una playa desierta. Lo más parecido al paraíso que jamás había imaginado.
Me deslumbró con sus sueños armados de paz y de pequeños detalles: una palabra lanzada al azar y todo el tiempo del mundo por delante. Para qué íbamos a tener prisa cuando todo lo que podíamos desear estaba al alcance de nuestras manos. Separado por unos centímetros llenos de aire puro.
Fuimos, somos y seremos el reflejo de todo lo que no fuimos capaces de prever.
Fuimos la arena que se coló entre nuestros dedos al pasear por la playa conjugada de agua helada. La serenidad en los últimos rayos de sol despidiéndose de nosotros para que nos dejásemos llevar en un arranque de felicidad que explotaba por todos los poros de nuestra piel.
Divina la comedia de tu sonrisa invitando a la mía a unirse a un camino que tal vez se separaría y nos enseñaría la lección más importante de nuestras vidas: que volviésemos a creer en la magia.
