Elige

¿Sabes? Ojalá te rompan el corazón. Sí, ojalá te rompan el corazón tan fuerte que te lo destrocen el mil pedazos. En añicos tan pequeños que seas incapaz de recogerlos todos.

Ojalá te rompan el corazón y aprendas el sentido de amar sin reservas hasta ese extremo en el que dejas de ser humano para convertirte en amor. En un amor arrinconado y enorme a la vez. Para que esas lágrimas ante tu corazón roto tengan el sentido de la lluvia corriendo por tu pelo en un día de sol.

Ojalá te rompan el corazón y resuene el dolor de la música por tu piel para que renazcas como el ave fénix de entre las llamas.

Y que llegue la tormenta. Que llegue el huracán disfrazado de desencanto en un lugar cualquiera cuando miras a cualquier punto indefinido y, de repente, notes que tú eres amor a pesar de ese corazón roto pero no molido. Que de repente otros ojos te miren como ya no te miraban aquellos y que tú te mires a ti mismo con una sonrisa en la mirada mientras aprendes a amar todo aquello que te rodea. Sin ningún tipo de reservas.

Y que elijas ser feliz cuando las lágrimas dejen de caer en un día nublado, cuando la dureza de sus palabras ya no te duela porque siempre supiste que todas las historias tienen un final que enlazará un comienzo tormentoso en el que tú eres el mayor protagonista de la historia de tu vida.

Que elijas ese final tormentoso una y otra vez porque el amor que tienes es la fuente la vida en cada paso que das y en cada palabra que susurras en sueños. Que tus lágrimas y la lluvia comulguen en paz mientras el rojo y el negro se mezclan y crean un fuego que te convertirá en la llama de la vida.

Ojalá te rompan el corazón fuerte y te derrumbes porque la vida ha de comenzar por amarse a uno mismo tras ese caos que te impedía pensar y, aun así, adoraste.

Ojalá te rompan el corazón, renazcas y elijas amar una y otra vez con toda esa felicidad que depende de ti y que te elige a ti siempre y cuando tú la trates con mimo durante ese camino que a nosotros nos gusta llamar la vida.