Anomalías

por palabrasinaudibles

Compras mi silencio vertido en litros de alcohol porque últimamente he estado algo retraída. Que suena una canción algo asustada de fondo mientras yo me vendo y tú desnudas mis miedos y los conviertes en sombras.

Me pides que no me marche nunca más y, sin embargo, no me creo esa bizarra necesidad por verme. Me rozas la mano y no consigo descifrar el enigma que me planteas entre frases que cada vez me parecen más borrosas e indistintas.

Intento enfocar la vista en un vano intento por olvidar una borrachera descontrolada y ser un poco más de lo que me dejas ser. O de lo que quiero creer que soy. Que me obsesiona tu imagen difuminada es una realidad y, que no eres más que producto  de mi imaginación desbocada es una paliza que me rompe en pedazos de cristal que se desparraman haciendo que nunca más vaya a ser capaz de recomponer mi figura torcida.

Que soy una rotura obvia en una producción en serie me atormenta y por eso existes tú: engrandecido y asombroso; eres el alimento de mis pulmones y me obligas a callar las dudas y los miedos para obligarme a gritar todas mis alegrías y mis desafíos.

Que eres producto de imaginación me atormenta pero que seas quien sostiene el peso de mi mundo es decisión mía y jamás te despojaré de ese poder.

A veces las anomalías son nuestras mejores amigas y a mí, sí, a mí, no me importa emborracharme y perderte de vista porque tú recoges mis pedazos rotos y cojos.