Baila la despedida en silencio

por palabrasinaudibles

No puedo evitarlo, tengo que verte otra vez. Una, y otra, y otra; sin que pase el tiempo por las cicatrices del olvido. Tengo que buscarte en medio de la oscuridad cuando no te veo, cuando desapareces de este mundo y te materializas en ese otro que solamente a veces me dejas alcanzar.

Te busco en la oscuridad, bailamos en silencio al ritmo de un tango que no comprendemos más allá de nuestras manos paseando al ritmo de nuestros latidos y sonreímos sin que podamos vernos en un espacio que se ha convertido en universal.

Si nos inunda la música y solamente una vela en una esquina ilumina el universo, somos la pareja perfecta de la ilusión que proyectamos antes de marcharnos sin que lleguemos a despedirnos.

No puedo evitarlo, tus manos recorren mi cintura y el olor de tu piel me envenena poco a poco, privando a mis sentidos de toda racionalidad mientras bailamos sin descanso embriagados de temor antes de que termine este sueño del que ojalá no despertásemos.

Y si no voy a volver a verte, que tu olor y tus manos impriman mi piel en esta danza que nos emborracha mientras perdemos la noción del tiempo ante un año que ya se termina y que nunca fue nuestro.

Si no voy a verte nunca más, que el proyecto de lo que no seremos no nos atormente y nos recuerde que siempre que cerremos los ojos podremos volar adonde la imaginación nos lleve sin descanso, en un vaivén continuo de alegorías premeditadas, hasta ese momento en el que me serviste una copa de vino. Al ritmo  de un tango que me hipnotizó; al ritmo de una velada de la que solo recuerdo haberte amado con la mirada mientras fingía que el tiempo nos pertenecía y que no éramos los restos de una ilusión que nunca estuvo tan rota como hasta entonces mientras un año más marchaba sin despedirse.