Una única realidad
por palabrasinaudibles
Me presento.
Tengo muchos nombres, a lo largo de los miles de años de mi existencia he sido invisible, innombrable, temida, respetada y venerada. He escapado a los rituales, a la vida, a la mitificación y soy la última en llegar a tu vida.
Mírame de frente y escucha el sonido de mi llamada, a veces es un suspiro y otras llego en forma de tormenta. Teme la inseguridad de tus pasos, te espero pacientemente y, créeme, no tengo prisa por acompañarte.
Asume la única realidad universal en la inestabilidad de tu mente pálida y quemada por el Sol. Te aseguro que no duele, mi necesidad de compañía radica en la maldición del ciclo al que estamos sometidos y yo jamás olvidaré el momento en que llegué a convertirme en lo que hoy soy.
Vengo a por ti, olvídame durante 20, 30 o 50 años; al final llego y no hay escapatoria. No me interesa tu pasado, ni tus sueños o tus delirios, solamente me interesa tu dolor y vengo a robártelo.
¿Tenías miedo? Ya puedes dejarlo atrás, he venido para quedarme y acompañarte en el camino de la prosecución y, cuando por fin te suelte la mano verás que no fue tan terrible.
Te regalaré la única verdad que conozco, me llevaré tu dolor y tu agonía; te regalaré la sangre fría para que dejes de mirar a un pasado que no existe.
Vengo a por ti.
Tengo muchos nombres y no tengo ninguno, lo olvidé ya hace demasiado tiempo y la inmortalidad tiene un precio muy alto. Soy una bomba sin remedio y tú, sí, tú que me miras atónito puedes hacerme explotar aun a sabiendas de que te marcharás conmigo mientras sello tu alma.
