Decisiones

Todo lo que alguna vez necesitamos estuvo siempre ahí. No importa si lo vimos, lo ignoramos o lo recogimos con manos de mantequilla deshecha en un horno natural de condiciones artificiales.

Hicimos una elección, tomamos una decisión mientras vivimos rodeados de un paraíso que jamás supimos apreciar. Demasiado acostumbrados a la grandeza de sus detalles más insignificantes.

Hablamos y hablamos. Perdimos el tiempo como mejor supimos y superamos todas las borracheras mentales que intentaron nublarnos la mente en un juego que sólo era divertido para nuestro destino y, quizá, también para mí. Aunque jamás lo reconociese.

Una vez pronunciadas las palabras decisivas volvimos la mirada al frente y, sin embargo, no había más luz que en todo el tiempo que habíamos aprovechado pretendiendo ser normales. Sin embargo, un camino se abría ahora totalmente nuevo y ansioso por ser machacado con nuestras pisadas pesadas con toda nuestra fe depositada en nosotros mismos.

De modo que comenzamos, nos abrimos de par en par y, por primera vez, escogimos no acostumbrarnos a la belleza, a la imperfección y a las historias que aun no nos habían contado. Miramos con el corazón y esa fue la única luz que alguna vez necesitamos.

La mediocridad de nuestras pequeñas decisiones formó lo más grande de nosotros y nunca supimos decirlo en voz alta hasta entonces. Era la primera vez que éramos capaces de vernos y decirnos cuánto nos queríamos, nos amábamos. Sin necesitar nada más allá que mirar hacia el frente y creer en nuestras absurdeces.

Ése resultó ser el mayor poder que jamás podríamos haber tenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Lf7jTUmtNdA