Ya llega la guerra

por palabrasinaudibles

Silencio.

Espera, respira, y cierra los ojos. Desdibújate y echa la vista atrás. Redirecciona tus sentidos y desentiéndete de tí mismo. La violencia y el poder no están reñidos, sólo mal comprendidos.

Divídete en ambos y decide, deja de esperar, de respirar y de cerrar los ojos. Pon toda tu atención a lo que te rodea y date cuenta de que sin violencia no eres capaz de sudar esa paz de la que te vanaglorias. Pero no te entregues a la violación de la vida, recuerda que puede ser seductora, bella e incluso elegante; tú debes ser más fuerte, enorgullecerte de tu realidad, de tu respiración pausada en medio de una guerra que no alcanzas a entender.

Tranquilo, pues no eres el único desinformado de lo que ocurre en esta pocilga a la que algunos se atreven a llamar sociedad civilizada.

De modo que respira tu silencio y empodérate.

Álzate vencedor en un mundo que sí tiene algo que ofrecer; lidera a todos aquellos que aun no saben que el dictado del colegio ya terminó. Ya hace mucho tiempo pueden empezar a escribir sus historias: las breves, las microrrelatadas, las fabuladas y las verídicas; las costumbristas y las construidas en un mundo paralelo sacado de las más rocambolescas circunstancias. Absolutamente todas os pertenecen.

Elevaos como un puente levadizo y aguantad; dejad de comparar las miradas y amadlas sin preguntar qué ocurrirá después.

Silencio.

Ya llega la bomba, la de la resurrección, con su sonido infestado de naturaleza.

Ya llega la guerra, la de la paz verdadera, la que solamente dispara preguntas a una diana que ya no está tan lejos y cuyo blanco espera impaciente para poder responder.