Algún tipo de felicidad

por palabrasinaudibles

Se cruzan las casualidades. Quizá es el destino o, simplemente, estar en el momento adecuado en el lugar perfecto.

El tiempo pasa sin esperar a nadie, echamos la vista atrás y nos arrepentimos de lo que no hicimos mientras perdemos el presente. La realidad no depende de los demás, es única y exclusiva de cada uno de nosotros y debemos atesorarla sin miedo.

Solamente hace falta una mirada, un intercambio ambiguo de promesas que sabemos nunca se cumplirán y creer en lo único que no se acaba nunca. A veces lo reducimos a una persona externa y olvidamos que se encuentra en todo nuestro ser. Otras, las menos, nos damos cuenta de que lo somos y, las últimas, aprendemos a compartirlo sin esperar nada a cambio.

Guardamos esas promesas leves en cualquier rincón de nuestra mente y las olvidamos pero entonces, se alinean las historias que ya aprendimos a olvidar y, fruto de algún tipo de serendipia, nos encontramos y, por primera vez, no tenemos miedo y el amor que nos rodea nos invita a ser felices sin esperar nada más que el sonido de los latidos de nuestros corazones.