Luces de noviembre
Si las luces de noviembre no te parecen lo bastante potentes has de ser tú quien ilumine las calles que recorres en medio de esa bruma que cala tus huesos en silencio.
Camina a tu ritmo, no tengas prisa porque el tiempo sólo existe en tu mente y la verdad es que tú eres una parte infinita de la vida así que mantén la calma, respira hondo y cuenta hasta tres. La felicidad depende de ti y cada vez que ríes una promesa, en alguna parte, se cumple.
Si piensas que nunca habrías sido capaz de superar todo el dolor, el rencor y la desazón que los recuerdos filtrados te producían, es tu momento para mirar hacia adelante, gritarle al mundo que estás de pie y que no volverás a estar ausente en un lugar que te necesita tanto a ti como tú a él.
Deja que la lluvia te empape, que entre una corriente de aire puro en tus pulmones. Respira.
Respira hondo, camina, grita, calla, llora, ríe. Sea lo que sea pon toda tu esencia en ello porque si las luces de noviembre no son lo suficiente brillantes no importa porque tú sí lo eres. Como un cometa atravesando nuestro mundo, tan brillante y fuerte como el diamante más codiciado por aquellos que ya no existen.
