¿Es tan evidente?

por palabrasinaudibles

Hay veces que nos equivocamos aun sin quererlo. Otras, hacemos daño y no nos damos cuenta hasta que es tarde y, otras, olvidamos decir cómo nos sentimos porque pensamos que pareceremos egoístas.

Algunos días te levantas y piensas  en cómo afrontar tus errores, las peleas y los demonios que nos obligan a dolernos a nosotros mismos. Otros, ni siquiera tienes fuerzas suficientes para hacerlo y de vez en cuando intentas hacer como si ninguna de estas cosas existiera.

A veces es importante recordar que equivocarse es humano y lo que importa es aprender de ello; deberíamos pensar que si hacemos daño, pedir perdón no es signo de debilidad, sino de fortaleza; y decir lo que sentimos es lo que nos permitirá establecer una de esas conexiones doradas e importantes en nuestra vida.

Es evidente, pensarás, pero ¿qué tal si empezamos a disfrutar de lo que la vida nos trae de una vez por todas? ¿No sería, acaso, el mejor de los regalos? Dime que no sientes la magia cuando ríes descontroladamente, hasta llorar. O al revés, cuando lloras y de repente la risa escapa desde lo más profundo de tus entrañas.

Dime que a veces no te gustaría gritarle al mundo lo muchísimo que le quieres y que no te miren como si estuvieses loca. Y, sin embargo, te paras y piensas en la impresión que darás, o en qué pensará la otra persona y decides no ser egoísta y callas.

Callas y a veces el silencio deja de ser nuestro aliado para convertirse en nuestro mayor enemigo, haciendo que nuestras dudas y nuestros miedos nos aumenten y nos carcoman esos minutos de felicidad que se nos escapan sin que nos demos cuenta.

Callas y miras hacia otro lado. Huyes de ti misma y mientes en tu verdad.

Callas y apelas a tu falta de egoísmo.

Callas y dejas de reír hasta llorar y viceversa. Miras con los ojos entrecerrados y tu sonrisa se transforma en una especie mueca que disfraza las lágrimas que jamás alcanzan a escapar de tus ojos.

Dime ahora que no te gustaría gritarle al mundo que la felicidad te da la mano.