Hasta el fin del mundo

por palabrasinaudibles

Y me arrollarán las lecciones desaprendidas en lugares que me decepcionaron una y otra vez pero que, a su vez, me dieron los mejores años de mi vida. Tendré vuestras caras, vuestras palabras y vuestros gestos grabados a lo largo de mi piel como un manto invisible que me proteja cuando no sepa quién soy.

Y me comerán los momentos que perdimos en alguna discusión algo absurda y que entonces me parecía un mundo por el que luchar. Me perderé en todo lo que no quisimos ser hasta que fuimos y nos enrolamos en un camino algo estrambótico.

Y tendrás que perdonarme por haber pecado con mi orgullo un poco desequilibrado. Tendrás que perdonarme porque todavía estoy aprendiendo lo que significa mirar a alguien y no tener que hablar; aunque siempre fui muy reservada tuve tendencia a soltar una serie de ridiculeces cuando menos debía y tú lo sabías y me dejabas hacer.

Me acordaré de los puentes que construimos, los edificios, las montañas y los ríos que atravesamos con solamente pensarlos y buscarnos entre todas esas personas que siempre tenían más prisa que tú y que yo.

Me acordaré de todo lo que sí nos dijimos a pesar de que nunca fue suficiente y guardaré todas nuestras discusiones como lo que representaban. Eran nuestra guerra, nuestras ganas de luchar y de erigirnos vencedores en una batalla que sólo tuvo sentido para nosotros dos.

Pero la ganamos. La vivimos y la ganamos. Y entonces nos dimos cuenta de que sólo nos quedaba el adiós y de que habíamos consumido todas nuestras fuerzas en una historia que no debimos haber librado pero que nos condujo hasta el fin del mundo que jamás nadie había alcanzado para permitirnos ser felices durante unos minutos de ignorancia mientras veíamos cómo el Sol se escondía, cobarde, huyendo de la Luna.

Y nosotros nos hicimos pequeños, tan pequeños e insignificantes que no tuvimos el valor de mirarnos y decirnos adiós. Tuvimos tanto miedo que no fuimos capaces de decir nada porque para entonces las palabras ya no servían así que nos marchamos y nunca miramos atrás.