Sensaciones

por palabrasinaudibles

 

Vuelve.

Vuelve y arráncale de cuajo las pesadillas que le inundan a la luz del sol.

Vuelve y recuérdale qué os hacía caminar de espaldas en un juego absurdo que no tenía sentido si no estaba en él. Vuelve y sujétale cuando caiga; sabes que siempre fue muy torpe, incluso cuando más se esforzaba.

Vuelve y no dejes que te expulse de nuevo de su vida. Enmendad los errores que ya habíais intentado olvidar y, sin embargo, grabados a fuego en vuestras retinas.

Siente.

Siente el recuerdo de cómo erais. Conmoveos como cuando comprendisteis que teníais todas y cada una de las herramientas necesarias para poder arreglar todo lo que una vez estuvo estropeado.

Escucha.

Escucha y fluye junto a esa melodía que no para de vibrar en lo más profundo de tus sentidos. Notad el compás de los latidos de vuestros corazones sincronizados con tal perfección que supuran artificialidad.

Escucha, inspira y expira. Sentid cómo lo deletéreo se esfuma cuando estáis el uno junto al otro y rozáis un campo sobrenatural cuando vuestra respiración se encuentra y se entrecorta.

Escucha el sonido de esos pasos inseguros en sueños que necesitan de tu presencia cuando llega el ojo del huracán.

Miraos.

Miraos como nunca os habéis atrevido a hacerlo.

Devoraos en un encuentro de nostalgia incandescente sin perder un segundo más mientras el tiempo se detiene en un sinsentido y os observa la historia que se repite y que no evitaréis pues está escrito en vuestra piel.

Miraos como si jamás os hubieseis visto antes y redescubrid todo lo que ya sabíais pero nunca quisisteis dulcificar en palabras. Estudiad vuestras hazañas sin hablar, ved vuestras cicatrices en forma de silencios y pelead. Pelead juntos.

Vosotros contra el mundo.

Y alzaos vencedores. Declaraos imbatibles, inmortales, impensables. Porque seréis. Después de años de espera por fin existiréis y sorprenderéis a un mundo que quizá, por una vez, se declare culpable.