Rarezas y razones
por palabrasinaudibles
Que tus rarezas no rompan tus razones y que éstas no mellen tus rarezas.
Serán ellas las que te hagan un ser especial, probablemente inolvidable. Serán las que de vez en cuando os arranquen una risa absurda en medio de un silencio algo extraño.
Que tu manera extraña de saludar cuando llega no sea algo pasajero. Que le mires, bajes la vista y luego claves tus ojos en los suyos no deja de ser raro aunque, a veces, será una bienvenida tan divertida como la suya al pasar la puerta pidiendo disculpas sin darte tiempo a un «hola» demasiado normal para ambos.
Que esa verborrea incesante dice mucho y revela muy poco sobre quién eres. Pero qué importará si al final ninguno de los dos quiere hablar de aquello que revele los negativos que tenéis cerrados bajo llave.
Que no pasa nada si a veces eres raro porque mejor eso que ser como el resto del rebaño. Pero que no pretendas que la soledad es mejor que alzar la mirada junto a un millón de alas buscando un lugar mejor en el que pasar los meses más duros sin razón alguna dejándonos pensar a todos que es un capricho.
Serán tus razones y las suyas las que, algún día, quizás, os envuelvan en un camino cuyo final no querréis averiguar. Pero serán tus rarezas, esas que hoy guardamos junto a los negativos, las que probablemente hagan especial cada una de las razones que utilizas para magnetizar su presencia junto a la tuya.
