Redes

por palabrasinaudibles

Si hubiésemos tenido que esperar una eternidad para decirnos todo lo que seríamos en otro planeta no me habría importado porque, mientras, tú y yo habríamos hilado telarañas de rocío al amanecer entre tu silencio y mis escrutinios pocas veces certeros. Habríamos sido parte de la tierra que sembramos durante miles de horas de sueños enredados en las páginas en blanco de nuestra historia.

Y hubiésemos recordado que no siempre fuimos reales como lo éramos en esos momentos que, entonces, no me hacían darme cuenta de lo especial que eras. O quizá no quería darme cuenta. A lo mejor tenía miedo de saber que no teníamos la eternidad comprada. Que tú te marcharías y entonces yo sólo tendría una telaraña de tu recuerdo algo difuso que me permitiría recordar tu mirada, a veces, perdida en un lugar que yo jamás podría alcanzar.

Pero si hubiese sabido que tú me pedías a gritos que te ayudara cada vez que mirabas a las estrellas cuando empezaban a perder su luz, no habría dejado que te hicieran daño. Si tan solo hubiese sabido que tu fragilidad estaba escondida en lo más recóndito de tu alma, jamás habría autorizado tal aberración contra tu delicadeza hecha oro. Si tan solo hubiese escuchado tus súplicas escondidas en esa sonrisa que no se desvanecía nunca, no habría dudado ni una sola vez si hubiese tenido que protegerte de todo cuanto te perseguía durante toda una vida. No habría llorado tus inseguridades porque las venceríamos con, solamente, cerrar los ojos.

Y, aun así, la realidad es que te dejé escapar de nuestra cúpula construida de ilusiones delirantes. La realidad que me carcome es que no me arriesgué lo suficiente, que no tuve el valor para decirte que tú y yo teníamos un destino grande. Lleno de palabras absurdas que completasen tus silencios y mis verdades varadas durante demasiado tiempo. Habríamos cambiado un mundo que nos perteneció desde el momento en que nos cruzamos.

Y te dejé ir, sin embargo, hacia un futuro incierto que al final nos condujo a un puente inacabado que terminó por romper los esquemas de un presente que jamás mereciste y yo me quedé buceando en los recuerdos de las palabras que nunca quisimos escuchar.