Todo aquello que jamás escucháramos
por palabrasinaudibles
«Que las palabras que nunca escuchamos queden patentes en nuestras almas.
Que tú y yo seamos el recuerdo de lo que nunca nos dijimos.
Que nuestras caricias y nuestros ojos se busquen cuando no sea necesario.
Que todo lo inaudible se convierta en susurros totalmente programados. Siempre y cuando, tú y yo hayamos dejado de ser lo que quisiésemos ser y asumamos lo que somos.
Que una copa a media noche nos lleve hasta el infinito o hasta donde se pone el Sol, el fin del mundo de Aslan y sus amigos tan reales como queramos que sean.
Que lo que nos digamos no sean más que mentiras drogadas de obscenidad social y tabúes sentimentales.»
Esto es lo que deberíais deciros cuando os encontréis una vez más entre humo de cigarrillos que jamás conseguiréis apagar en condiciones y tragos que mitiguen el dolor. Pero, como siempre, vuestra cobardía será quien tome el control y todas mis palabras seguirán sin ser escuchadas porque esto es lo que soy: invisibilidad elevada a su máximo exponente; la voz que resuena y que jamás os dignáis a interpretar. Soy odio y soy pureza indígena.
Así que esta noche, cuando os encontréis, miraos. Desnudaos mentalmente y absorbed todo lo que jamás seréis
