Luces y pensamientos diarios
por palabrasinaudibles
Es una luz insostenible, débil y tenue. Le queda poco tiempo para apagarse y es tan ligera, tan ligera, que podrías sostenerla sobre tu piel como si fuese una manta fina, reducida a unas hebras doradas.
Y es tan pequeñita que te dan ganas de abrazarla con ternura, como si fuese a romperse en cualquier momento. Porque sus ojos te están diciendo adiós una y otra vez y eres incapaz de despedirte tú también, pues se te rompe el alma en pedazos y eres tan egoísta que no quieres llorar para que no te vea triste.
Y se apaga su luz. La miras, acaricias su carita rota de ilusión ante la nueva aventura que se le aparece e intentas contagiarte de su mismo entusiasmo pero es imposible…
Entonces ella abre esos ojos tan grandes que tiene, de un color verde terriblemente intenso, teñido de amarillo; y te dice que sigas soñando, que no pierdas la facultad de volar cada vez que abres tu cuaderno, ya demasiado desgastado, y empieces a escribir mil y una historias. Te dice que nunca dejes de saltar como una loca cada vez que suena esa canción que tanto te gusta y, te pide, que no dejes de sonreír con la mirada y con el corazón porque es ahí donde está la magia para vivir todos los días…
Y se marcha. Rompes a llorar, pero no puedes evitar sonreír porque sigue ahí. Empapándote con sus ganas de vivir.
