por palabrasinaudibles

Se enfrentan. Se queman. Se retan.

Y renacen.

Es el ave fénix renaciendo de sus cenizas, pujando por ganar la batalla en una guerra eterna sin sentido. Sin ganadores, sin perdedores.

Y mueren.

Que alguien les diga que sus lágrimas no curarán las heridas de sus corazones. Que alguien les haga recordar porqué comenzaron esa miserable guerra. Insípida, miserable, estrambótica. Destructiva y contaminada de lágrimas perdidas en las cenizas de los que ya escaparon al terror que todavía no había llegado.

Podría contaros las historia, pero me llevaría demasiado tiempo y, por una vez, creo que sé cómo callar y mirar al cielo más oscuro que de costumbre en luces consumidas por el paso del tiempo. Suplicadles que terminen de una vez y para siempre aunque, si jamás es imposible.

Siempre no puede existir.