Por ti, Pedro.
Perdóname…perdóname por estar tan enfadada, por odiarte por habernos dejado tan pronto. Perdóname por estar llorando cuando sé que nos regañarías si estuvieses aquí.
Perdóname por no haberte dicho que te quiero y que daría el alma por que volvieses. Por no haber sido capaz de reconocer cuantísimo te necesito hasta que te has ido… Perdóname por decir que te has ido, porque no lo has hecho y nunca lo harás, pues te recordaremos ahora y siempre. Tal y como eres, feliz y mirando a la vida con un par de cojones. Sin dejar que nada ni nadie pueda contigo.
Vuelve por la mañana y dime que solamente ha sido un susto y que todavía no te ha llegado la hora de irte. Te queda tanto por vivir que me muero de la rabia y se me parte el alma al pensar que no estás. Porque te necesito… Te necesitamos aquí, en nuestra vida.
Y que alguien me explique porqué demonios has tenido que ser tú el que se vaya. Quién ha tenido el valor de alejarte de nosotros. Que alguien me lo explique y me obligue a reaccionar, porque no puedo ni escribir.
Y me estoy dejando la vida en cada letra y en cada lágrima que no puedo evitar derramar. Porque por primera vez en mi vida no encuentro la manera adecuada de expresar todo lo que debería decir. Y te necesitamos…
Ahora y siempre. Te quiero Pedro.
Te queremos y te echamos de menos.
