Querida y no tanto.
Y se desmorona.
Cualquier asomo de identidad definida ha dejado de existir en su vida. Su casa ya no es suya, es demasiado grande para una sola persona. Ya no la necesita, ya no necesita ese ático vestido de falsa elegancia por una madre que nunca ha existido. Decorado en burlas y vanos intentos de hacerle creer que algún día iría a verla.
Desdichada Dana. Permitidle estar destrozada, es más vulnerable de lo que ella quisiera. Y está cansada de recordar el pasado e imaginar el futuro.
Pequeña amiga infalible, duérmete de una vez por todas y no te despiertes. Pelea contra tus propios demonios.
El destino es el destino.
