Infinito

por palabrasinaudibles

Sueño que sueño por el día, por la noche; por sus ojos.

Sueño que imagino el viento en mi piel, al borde del acantilado de sus manos mientras noto la adrenalina corriendo por mi cuerpo a la par que avanzo un paso tras otro hasta que noto mi espalda en la suya, mi piel en sus garras frías. Mientras escapo de mi mundo por lanzarme a su abismo infinito; que cuenta historias de ayer, de hoy, de mañana y del futuro que pude haber tenido.

Escojo caer en esos clavos que atraviesan mi cuerpo sin piedad, punzantes, obligándome a recordar cada una de las historias que creía haber dejado atrás… Y noto cómo empieza a faltar en la aire en mis pulmones, ahora que reciben un agua que deja un rastro de sal en mi boca, pues la desesperación me obliga a buscar un resquicio de oxígeno en medio de la corriente que me arrastra. Y mi instinto me pide que nade hasta la superficie pero mi cabeza ya no obedece. Una neblina blanca me impide ver en la oscuridad del océano que ha de quedarse con mi cruda existencia para siempre.

Y de repente…todo está más tranquilo. Mi cuerpo ya no lucha a ciegas y sólo me dejo llevar por el vaivén submarino que mece mi cuerpo inerte… Me gusta esta tranquilidad; el frío en mis manos, la dulzura de saber que quizá morir no es tan malo.

Ni tampoco tan triste…