Nada.

por palabrasinaudibles

Permíteme que te acoja entre mis brazos, permíteme acariciar tus lágrimas deshechas en pedazos de cristal. Dame tu consentimiento para trasladarte a un mundo en el que la felicidad no es un mito, un lugar en el que los pasadizos no te miran con sus ojos invisibles colmados de súplica.
Deja que el tiempo se pare, o que corra hasta que se agote y entonces todo quede en nada, será lo mismo. Cierra las manos y aguanta todo este infierno porque estoy llegando, ya sólo me quedan unos segundos para alcanzarte y, cuando lo haga, se que sonreirás y llorarás para que recoja el rocío de tu mirada.

Por fin serás feliz, habrás dejado de soñar. El tiempo se habrá agotado, la felicidad será una realidad, el dolor se habrá marchado y ordenarás que alguien sufra tanto como lo hiciste tú toda tu vida