realidades
por palabrasinaudibles
No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser. Quisiera no recordar, quisiera que fuera viernes para no poder recordar. Porque el viernes es el día en que me gusta no poder recordar. Porque es el día en que después de una larga noche no recuerdo nada de lo que ha pasado.
El tiempo fue lo de menos, los recuerdos son los que atormentarán. No entiendo nada, no puede ser.
Hoy es uno de esos días en que podría decirse que nada sale bien. Uno de esos que piensas que te has equivocado de época, de lugar y de vida. Porque no es posible que tantas cosas salgan mal tan de pronto. Es decir, ¿cuál es el problema? os estaréis preguntando. Pues el problema es que el amor existe, y que por eso quiero no creer en él. Porque es lo de siempre, te enamoras de alguien, piensas que igual esa persona también te quiere, te armas de esperanza y de ganas de abrazarla y, de pronto, nada existía de verdad. Todo era tu imaginación y tus ganas de vivir un poquito más. Entonces te das de bruces contra la lógica, a la que no has hecho caso en todo este tiempo porque has estado demasiado ocupada pensando en las musarañas.
Así es como se puede destrozar tu vida; en un momento. Por eso es por lo que decides no creer en el amor, porque te cansas de tener que sobrevivir a batallas como esta, porque todo es una guerra interminable.
Una noche, tú estás bebiendo café en algún lugar cutre, pensando en lo cruel que puede ser tu mente, diciéndote a ti misma que la has vuelto a joder, y eso que ya tenías experiencia y te habías decidido a no volverte a enamorar. Pero mírate, ahí estás, bebiendo café sola. Sin más compañía que la realidad, ¿no es así?
Firmado, Bela.
