6.
por palabrasinaudibles
El silencio se alza entre ellos, pero es suave, tanto que quisieran tocarlo con sus manos. De los labios de ella pende una sonrisa y de los ojos de él una luz emana, se podría decir que en ese pequeño instante son felices. Entonces él se levanta y se acerca al piano, pero ella le mira y le pide por favor que no lo toque.
-¿Por qué?
-No es…no deberías…él, los dos, nos sentábamos y tocábamos hasta que dejábamos de sentir las manos, pero nos sentíamos felices. El piano era parte de nuestro amor, la música que hacíamos nos ayudaba a saber cuánto nos queríamos, más allá de las palabras. Por favor…
Él se queda quieto frente al piano, mirándolo en un dilema interno, quisiera hacerla entender a ella que no tiene porqué tener miedo ya, pues él está dispuesto a quedarse con ella, quisiera decirle que juntos podrían crear algo nuevo y mágico. No puede decirle nada de esto…no tiene el valor suficiente.
Ella se levanta y le rodea con los brazos, le dice que le perdone por no poder ser enteramente suya. Y se echa a llorar, por primera vez desde que aquél otro la dejara en las puertas del abismo, las puertas al infierno.
Llevan dos semanas sin verse, la última vez que lo vio ella lo acompañó hasta el hotel y allí, de nuevo, se quisieron como dos personas desesperadas de soledad se pueden querer. Cuando ella salió del hotel las lágrimas volvieron a correr por su rostro, se le antojaba que aquella sería la última vez que se verían. Ahora está contando las horas y los minutos, deseando que él vuelva a aparecer en la puerta de su casa, o que de nuevo la aborde por la calle durante la noche. Lo añora, aquel sentimiento de felicidad que volvía a rondarle, quiere volver a ver esos ojos azules desgarradores y quiere sentir el mismo deseo que él, recorrer su piel con las manos y perderse en ese juego de caricias, besos y sensualidad, en el que ambos se saltan todas las reglas para llegar al fin del mundo en medio del placer y la locura.
Perdida entre sus pensamientos y sus recuerdos, de pronto se da cuenta de que ha ido a parar al lugar donde se vieron por última vez, allí sube hasta su habitación y toca a la puerta. Espera unos segundos hasta que se abre y aparece él, despeinado, con los ojos enrojecidos y la camisa medio desabrochada.
-¿Qué haces aquí?-Le dice él– ¿Por qué has venido?
-Quería verte. Responde ella.
Sin más explicaciones, él la agarra con fuerza y la arrastra dentro de la habitación. Se miran y con furia se arrancan la ropa, caminan con torpeza hasta la cama en medio de besos y palabras sueltas, las únicas que son capaces de articular. Desesperados juegan, beben el uno del otro, bailan en un vaivén de caderas y finalmente alcanzan la meta de la partida del juego de esa noche.

continuara ,verdad?¿ tengo muxas ganas de saber q sucede… es como leer un libro por fasciculos al q m e enganxado XD