(Inciso)

Desespera por su falta de paciencia, necesita que las cosas sean ya, es decir, cuando ella quiera que sean. Odia esperar, odia querer y no ser querida y odia tener que estar a la guardia para ver cuándo vendrá Ella a buscarla para llevarla a descansar por fin.

Dana no alcanza a explicarse qué fue de su otra vida, de hecho, le gustaba cuando salía por las noches; bebía, se emborrachaba y fumaba; y acababa en el retrete vomitando lo que había desayunado el día anterior. Es curioso que eche de menos aquello, porque antes pensaba que era una desgraciada, pero ahora echa la vista atrás y se da cuenta de que en el fondo aquélla era su vida y ninguna otra. Porque ahora, el estar sentada en el sofá pensando en qué estará haciendo él, la mata y está cansada de sentirse triste…

Esa noche, Dana se enfunda en un viejo vestido, se perfuma el tobillo derecho con Aire Loco y sale, pero es raro…Hacía tiempo ya…

No le busca pero le encuentra, no se lo puede creer. No quería verle, no quería verle, ¡no quería verle!

Y se miran, se miran y se para el mundo. Y el corazón de Dana se detiene, y se le enfrían las manos. Él se acerca y ella no puede moverse.

Y se miran hasta caer el uno en los ojos del otro, hasta morir el uno por el otro.