Efímero y eterno. Fuiste y eres.
por palabrasinaudibles
Nunca antes te había visto tan guapa. Nunca hasta esa noche en que entraste a nuestro local. Ojos verdes y tristes, con tu pelo alborotado. Jamás pensé que mi amiga de jugar al escondite me robaría el alma esa noche. Nadie me dijo que serías la chica más bonita del mundo. No me avisaron.
Te veía pequeñita, pero tus ojos estaban perdidos en un lugar al que yo no podía llegar. Esa noche, con una copa de vino en la mano me contaste que estabas enamorada de un chico. Me contaste que nunca habías querido a nadie como le querías a él y que no soportabas su manera de mirarte. Porque entonces notabas cómo esa muralla que habías construido alrededor de tu corazón se estremecía. Y eso no te gustaba, no querías quererle, te hacía mal.
Luego me dijiste que te perdonase, me pediste perdón mil y una veces por hacerme tú tanto daño. Te dije que no me importaba, solamente deseaba que estuvieses bien.
Y sin embargo, no podía hacer nada, porque tú no me querías a mi, le querías a él. Entonces pusiste tu mano sobre la mía y yo no la aparté, te quería demasiado. Por una vez no podía dejarte escapar. Te inclinaste sobre mi y me miraste con esos ojos tristes que me quemaban; rozaste mis labios y esperaste a que yo me apartase, pero no lo hice.
Me susurraste al oído un beso de los tuyos, de esos que te rozan por el aire y por el silencio y se van cuando esperas que se queden un poquito más.
Después me volviste a mirar, me pediste perdón de nuevo y te fuiste mientras yo observaba tu figura etérea desaparecer. Te llevaste mi alma contigo, Dana.
No pude dejarte escapara pues nunca me perteneciste.
