por palabrasinaudibles
Dana no consige dormir bien, seis de cada siete noches están plagadas de pesadillas; la última está tan agotada que no es capaz de ver qué pasa en su cabeza. Siempre se despierta agotada a mitad de la noche, empapada en sudor frío y envuelta en una atmósfera solitaria aunque tenga compañía.
Esta vez ha soñado que, atada a una silla, veía a su madre irse una y otra vez. Sin mirarla, sin dirigirle palabra, sin reparar en la presencia de su niña pequeña ya no tan inocente. Y mientras observa cómo ella se va tomando esas pastillas sin prisa, se da cuenta de que no puede hacer nada y de que, cuando puedo se quedó quieta, mirando, inútil.
