El viento es mi vida.

Y siento la libertad acariciando mi piel. El aire me recorre, me rodea y esa melodía inaudible a piano suena en mi cabeza, tan dulce y tan sincera que me rompe el alma. Y siento que por fin podré escapar de todo aquello que no ha hecho más que hacer sangrar mis lágrimas y mis manos. No sé a qué espero, no hay nada que ya me retenga y es que soy aire, soy esencia, soy alma y no soy nada, pero también todo. Correré hasta que mis piernas no aguanten más y entonces alcanzaré el fin del mundo, ya nada me retiene en una prisión que yo misma creé.

Soy libre, soy libre. Siento la palabra en mi paladar, en mis sentidos, en todo lo que me rodea. Por fin mi ansiada felicidad ha llegado para salvarme, para hacerme sentir de nuevo.

Soy libre y voy a llegar al fin del mundo para demostrarlo.